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¿Qué tipos de lectura hay?

Más allá de que nuestros soportes de lectura sean físicos o digitales hay aspectos de mayor relevancia en la experiencia lectora, entre los que encontramos lo que nos motiva a iniciarla y el tipo de texto que tenemos al frente.

Frente a esta situación, como lectores se puede adoptar un tipo de lectura en particular que propicie una experiencia de lectura más enriquecedora. A continuación se hará referencia a algunos tipos de lectura para que de manera consciente identifiques tu postura frente a determinado texto:

Lectura oral

La lectura oral, o en voz alta, es la que se practica cuando se articula el texto en voz alta, sonoramente. Su objetivo puede ser que otras personas escuchen el contenido del texto. Actualmente no es muy usado, sin embargo podemos mencionar algunos argumentos para justificar su uso:

- La lectura oral cumple una función social en muchos momentos de la vida, como por ejemplo, para leer en familia o como grupo de amigos, para motivar el hábito de la lectura a distintos grupos de personas, para acercar a la literatura a personas con discapacidad visual, por propio placer, entre otras.

Lectura silenciosa

La lectura silenciosa consiste en recibir mentalmente el mensaje escrito sin pronunciar palabras, siguiendo con la mirada las líneas del texto en silencio. Es el tipo de lectura más frecuente y su uso es personal. La opinión más generalizada es que la lectura silenciosa es más beneficiosa que la oral, sin embargo depende de cada uno definir sus preferencias con relación a esta actividad.

 

Lectura superficial

Este tipo de lectura consiste en leer de forma rápida para saber de qué trata un texto. La finalidad de este tipo de lectura es captar la idea general de los contenidos fundamentales del texto, sin entrar en los detalles. Por ejemplo, se utiliza la lectura superficial cuando se comienza a estudiar un tema por primera vez y el objetivo es hacerse a una idea global del mismo.

 

Lectura selectiva

Esta lectura permite buscar datos o aspectos muy específicos de interés para el lector, obviando el resto. Se trata de una lectura de búsqueda donde la vista pasa por el texto a velocidad, como barriéndolo, sin leerlo en su totalidad en busca de un detalle concreto que constituye la información que interesa. Por ejemplo, se realiza una lectura selectiva cuando se busca el nombre de un hotel determinado en una guía turística, la fecha de nacimiento de un personaje en una enciclopedia, una fórmula en un libro de texto, el autor de una obra literaria concreta, un capítulo en una tabla de contenido, etc.

 

Lectura comprensiva

Es el tipo de lectura que realiza el lector que no queda tranquilo hasta estar seguro de haber entendido perfectamente todo el mensaje. Por ello es fundamental que el lector plantee todas las preguntas lógicas posibles sobre el contenido del texto, tratando de obtener alguna respuesta. El ritmo de este tipo de lectura es lento y reposado propiciando la interiorización del tema. A veces se utiliza este tipo de lectura tras una lectura superficial y el correspondiente subrayado del texto.

 

Lectura reflexiva

A diferencia de la lectura comprensiva, en este tipo de lectura mientras se lee, se produce una lluvia de ideas con riqueza de contenido que el lector va generando, organizando y relacionando. La lectura reflexiva es quizás el tipo de lectura más exhaustivo pues exige un grado de reflexión motivado por el pensamiento creativo del lector, generando así imágenes, ideas, proyectos y mucho más enmarcados en la necesidad de crear nuevo conocimiento. Podemos decir además que en este tipo de lectura lo que cuenta es la riqueza de las reflexiones realizadas a lo largo del proceso.